miércoles, 28 de mayo de 2014

EL DIOS PEQUEÑO










Yo soy un dios misérrimo y pequeño,
Sin fieles que me adoren, y sin templo.
Una estatua de carne envejecida,
Un corazón, más de doscientos huesos,
Y unos ojos que intuyen más que miran.
Si hasta mi voz, que antaño fuera trueno,
Hoy parece trompeta con sordina
Que se reconcilió con el silencio.
Estas dos manos torpes y vacías,
Que algún cuerpo de diosa acariciaron,
Palpan la tierra hospitalaria y fría,
Como el enamorado al dulce tálamo. 
Aisa con sus tijeras ya se acerca,
Mientras me apresto a remontar el vuelo.



martes, 27 de mayo de 2014

VOLCAN










Soy un volcán altivo y solitario,
Nevado hasta los huesos,
Que guarda en su interior,
Como un tesoro,
La lava del ayer hecha recuerdos.



domingo, 25 de mayo de 2014

ÁUREO












Podría llamar áurea a la hora del crepúsculo
En la que el sol, dorada flor marchita,
Desciende sobre el mar y se deshoja.  

Y podría llamar áureo al beso que, al inicio
Del enamoramiento, nos incendia la boca,
Borrando en ese instante todos los anteriores
Que dimos y nos dieron.

Es cierto que podría llamar áurea a la aurora,
Que me despierta el alma cada día,
apagando las últimas luminarias del sueño.

El corazón de algunas margaritas también es áureo,
Como son los astros, que cada noche surcan
Los océanos del cielo.

Pero el fulgor del oro más puro palidece,
Cuando brillan tus ojos,
Y siembran en los míos sus dorados reflejos.  



martes, 20 de mayo de 2014

TODO HOMBRE ES UN PAISAJE













Todo hombre es un paisaje.
Durante breve tiempo
El mío fue cierta calle
muy larga de Isbiliya
En la que florecían las jacarandas.
A ella llegué una noche de octubre,
que recuerdo con alegría y con pena.
Si existe el paraíso,
Debe ser parecido a aquella calle
Donde dejé mis sueños.


lunes, 19 de mayo de 2014

LAS DEUDAS











Me debes mil silencios
Y mil noches vacías.
Te debo mil reproches
Y mil resignaciones.
Yo creo que nos debemos demasiado,
Y es hora que saldemos nuestras deudas.


domingo, 18 de mayo de 2014

VUELVE













Aún nos podría salvar una palabra,
Pero no la dirás, porque la temes
Tanto que no consigues pronunciarla.  
Mas no hay otra posible
Para abrirnos las puertas del futuro,
Sino el imperativo de “volver”.
Pero no la dirás, antes prefieres
Morir matando lo que nunca muere.