sábado, 20 de octubre de 2012

TUS MANOS












Ciertas heridas son como medallas

Que uno luce orgulloso sobre el pecho.

No quiero que me curen otras manos

Que aquellas que me hirieron.


viernes, 19 de octubre de 2012

EL SUEÑO DE LA PRINCESA















Sueña la princesa mora,
Mientras se despierta el día,
Sueños puros como el agua,
Perfumados de poesía.
No sueña con medias lunas,
Ni oscuras cruces sombrías.

¡Pobre niña enamorada,
muy pronto será cautiva!

Al pie de la alta muralla
Suena ya la algarabía
De corceles y jinetes.
El sol y la muerte pintan
De rojo el cielo y las calles.
Está despuntando el día.

¡Pobre niña enamorada,
Muy pronto será cautiva!

Mientras la princesa sueña,
Allá en el patio, agoniza,
Un joven que la recuerda
Al abandonar la vida.
Enmudecieron las fuentes…
La batalla está perdida.

¡Pobre niña enamorada,
muy pronto será cautiva!
  


jueves, 18 de octubre de 2012

LA HERIDA














En el letal fragor de la batalla,

Inerme ante los pies del enemigo,

Su despiadado acero me recordó tus ojos,

Y la herida en el pecho me hizo evocar tu adiós.

  

miércoles, 17 de octubre de 2012

EL SUEÑO DE ISBILIYA










Ajimeces, y estrellas asomando entre sedas.

La verde y fresca soledad del patio.

Naranjos y jazmines, sensualidad y nostalgia.

El susurro del agua que acaricia al silencio.

Sueña Isbiliya, nunca despiertes, sueña.


martes, 16 de octubre de 2012

ISBILIYA














A ti te sometieron con espadas y lanzas,

A mí me conquistaron tú luz y tú belleza.

Ellos tienen la suerte de reposar en ti,

Mientras que yo, te sueño en mi destierro.



domingo, 14 de octubre de 2012

NO SIN TI










Si te sientes morir,
No te mueras sin mí.

Vivir puedes vivir
Con quien tú quieras,
Pero sin mí no mueras.

Eres libre de estar
Donde prefieras,
Cerca o lejos, da igual.
Seré invisible,
Por poder verte
Sin que tú me veas.

Pero no me condenes,
Al calvario insufrible
de tu ausencia.

Cuando decidas irte,
No te vayas sin mí.

sábado, 13 de octubre de 2012

POEMA ULTIMO













No sufras por las cosas que te digo,
Porque Erató no acepta el desamor
Y tiñe de tristeza cuanto escribo;
Sabes que el de esos versos no soy yo.
  
Nadie que te haya amado y te recuerde
Puede ser infeliz mientras conserve,
Cual valioso tesoro en su memoria,
Las huellas de tu amor.